Enrique Ponce reivindica en Olivenza una tauromaquia sin banderas
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El torero defiende la fiesta como cultura, arte y raíz ecológica en el pregón de la Feria de Olivenza 2026

Redacción BLOGENART Magazine
VIERNES | 30 ENERO 2026
El torero Enrique Ponce ofreció el pregón de la Feria de Olivenza 2026 con un discurso de fuerte carga simbólica, en el que defendió la tauromaquia como expresión cultural, ecológica y artística, subrayó su vínculo personal con la ciudad y reivindicó una fiesta ajena a la confrontación política.
Saludos institucionales y un vínculo forjado en el albero
El pregón de la Feria de Olivenza 2026 tuvo en Enrique Ponce una voz marcada por la experiencia y la memoria. El torero inició su intervención con un saludo a las autoridades presentes —el alcalde, José González Andrade; representantes de la Junta de Extremadura, de la Diputación y el delegado del Gobierno— antes de situar el tono íntimo de su discurso.
Ponce expresó el honor que suponía para él ejercer como pregonero en una tierra que siente como propia. Olivenza, afirmó, forma parte de su biografía taurina y emocional, y su plaza de toros es “una joya que respira historia”, un espacio donde el tiempo parece dialogar con el presente.
Una trayectoria inseparable de la Feria de Olivenza
El torero recordó su relación continuada con la localidad extremeña, subrayando que es el diestro que más veces ha toreado en su albero. Evocó también el germen de la feria tal como hoy se conoce, nacida de la ilusión compartida con su amigo Pepe Coutiño, cuando aún era solo un proyecto sostenido por la convicción y la valentía.
Hoy, señaló, la Feria de Olivenza es un referente consolidado que marca el inicio y el pulso del año taurino, un punto de encuentro imprescindible para profesionales y aficionados.
Agradecimientos y defensa de la excelencia taurina
Ponce agradeció al Ayuntamiento de Olivenza su apuesta sostenida por la tauromaquia como cultura, arte e identidad colectiva. Extendió ese reconocimiento a la empresa organizadora, EMS, y a su responsable, Antonio Barrera, por mantener la calidad y la exigencia en los carteles.
En su discurso, el torero reivindicó la esencia de la fiesta: el toro como raíz y el torero como intérprete de un arte en el que se expone la vida. Una relación, dijo, que no admite superficialidad ni impostura.
Tauromaquia y política: una frontera necesaria
Uno de los ejes centrales del pregón fue la defensa firme de la tauromaquia frente a su instrumentalización política. Ponce sostuvo que la fiesta debe estar donde el pueblo quiera, y no donde determinados intereses políticos pretendan situarla como arma de confrontación.
Recalcó que el toreo no entiende de izquierdas ni de derechas, sino de historia, ecología, valores humanos y respeto al animal. En este sentido, pidió que se deje de politizar la tauromaquia y apeló a los datos para desmontar su supuesto declive: cerca de siete millones de personas asistieron a espectáculos taurinos en España el pasado año, con un millón solo en la plaza de Las Ventas, y una notable presencia de público joven.
El toro bravo, la dehesa y el arte
Ponce describió el ruedo como un escenario de verdades irrefutables, donde se triunfa, se sufre y se muere de verdad. Destacó el papel del toro bravo como garante de su propia especie y como eje de un ecosistema único, el de la dehesa, especialmente significativo en tierras extremeñas.
Desde una perspectiva cultural, definió la tauromaquia como “el arte entre las artes”, capaz de generar emociones difíciles de catalogar y fuente de inspiración para figuras como Federico García Lorca, Pablo Picasso, Ernest Hemingway, Francisco de Goya o Fernando Botero. Un arte, afirmó, que entra por los ojos y deja huella en la piel, transformándose en recuerdo perdurable.
Brindis final y gratitud a Olivenza
El pregón concluyó con un brindis simbólico por el toro bravo, por la plaza de toros de Olivenza y por una feria nacida de la valentía. Enrique Ponce agradeció el afecto de los oliventinos y pidió protección al Señor de los Pasos y a la Guadalupana extremeña para los toreros que entregarán su alma en el ruedo durante la feria.
Cerró su intervención con una proclamación que resonó como síntesis de su discurso y de su vínculo con la ciudad: “¡Viva Olivenza!”
Fotografía / Vídeo.
FIT.
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