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Jesús Álvarez: «Soy aficionado, me gustan los toros, defiendo nuestra Fiesta Nacional»

El matador de toros Paco Ureña y el locutor y periodista Jesús Álvarez protagonistas de una nueva edición de los ‘Mano a Mano’ de la Fundación Cajasol

+ El toro, el deporte y la televisión fueron el hilo conductor del encuentro | TOROMEDIA COMUNICACIÓN

El matador de toros Paco Ureña y el locutor y periodista Jesús Álvarez fueron los protagonistas de una nueva edición de los "Mano a Mano" de la Fundación Cajasol, en concreto la número 59 de estos encuentros culturales que se celebran en Sevilla desde 2007.


Esta nueva cita, que logró agotar todas las invitaciones del aforo disponible en el saló de actos de la antigua Audiencia, era la primera que se celebraba después del parón impuestos por el estado de alarma que se decretó, precisamente, después del anterior "Mano a Mano", celebrado el pasado 10 de marzo.


De alguna manera, cambiaba el paisaje habitual. Pero las mascarillas y las medidas de seguridad y prevención, que obligaron a reducir el aforo habitual, no lograron restar ni un ápice de la esencia de estos encuentros que ya forman parte, por derecho propio, del panorama cultural y social de la ciudad de Sevilla.


Pero había que entrar en faena. José Enrique Moreno, director de Toromedia y moderador habitual de estos encuentros, resaltó esas circunstancias recordando que este "Mano a Mano" ya estaba previsto antes del confinamiento. El toro, el deporte y la televisión era el hilo conductor de esta cita que estuvo acompañada de una lluviosa tarde otoñal.


Moreno recordó la condición de "gran triunfador" de la temporada 2019 del diestro murciano Paco Ureña y definió a Jesús Álvarez como un "maestro" de la comunicación. Pero Ureña rompió el hielo resaltando los estrechos nexos que le unen a la ciudad de Sevilla. Álvarez por su parte, agradeció a Cajasol su "sensibilidad" por ser capaces de poner en marcha de nuevo los "Mano a Mano" a pesar "de la que está cayendo".


“Soy aficionado, me gustan los toros, defiendo nuestra Fiesta Nacional”, espetó Jesús Álvarez. Desde ese punto, Ureña se felicitó que el periodista mostrara ese interés por el toro y el toreo “sin tapujos”. “Es que ahora parece que decir que uno es taurino y español es malo”, añadió el torero y a partir de ahí, Álvarez remachó el clavo asegurando que, más allá de su vinculación con el mundo deportivo, le encantaba que le reconocieran como aficionado.


¿En qué se parece una figura del deporte a una del toreo?, preguntó el moderador. Jesús Álvarez tiró de anecdotario recordando que Francisco Rivera Ordóñez le había dicho que el mérito del torero no estaba en correr en un encierro sino en quedarse quieto dentro de una plaza. “Los toros no tienen parangón con el deporte”, añadió el veterano comunicador rendido ante el mérito de los toreros. “Hay cosas que tienen cierta similitud”, respondió Ureña mencionando algunas actividades deportivas como el motociclismo. “Todo el que llega a conseguir algo en el deporte o en el toreo es porque tiene un talento especial”.


El torero habló de su propia preparación física que se ha ido adaptando a su propia evolución como torero. “El deporte me aporta la seguridad mental, saber que tus condiciones físicas te van a permitir aguantar, pero sobre todo esa mentalización que en el toreo es fundamental”.


Álvarez también se declaró deportista. “Me he apuntado a todos los partidos benéficos que me han llamado”, señaló el periodista que también ha hecho sus pinitos como esquiador, alpinista, piloto y hasta tenista… Pero Jesús Álvarez confesó que también se había atrevido “con algún becerrillo”. “Es importante saber lo que sienten los protagonistas de lo que tú estás contando para hablar con conocimiento de causa”, añadió el célebre periodista deportivo.


“Es fundamental vivir en primera persona lo que vas a hablar después” remachó Ureña. A partir de ahí, Álvarez bromeó que, en cualquier caso, “no sería capaz de ponerme delante de un toro”. Pero había que seguir profundizando en los resortes de ambas profesiones. El concepto “miedo” se puso encima de la mesa. “Cuando te faltan esas mariposas en el estómago es que algo falla”, espetó el locutor. “Yo lo materializaba hablando muy deprisa para acabar cuanto antes”, bromeó Álvarez.